REC 2 [29 de Octubre]

Publicado en Películas con etiquetas , , , , el 11/11/2009 por Daniel

REC2

La info oficial de la distribuidora CDI que tiene los derechos de REC 2, al igual que la primera, es que se estrenará el 29 de Octubre. Una buena noticia.

Esta es la sinopsis oficial: Han pasado tan solo unos minutos desde que las autoridades perdieron el contacto con las personas encerradas en el edificio en cuarentena. Nadie sabe exactamente qué ocurre en su interior. Afuera reina el caos…

Una unidad de GEOS entra en el interior de la casa para controlar la situación y determinar qué está pasando. Una misión aparentemente rápida y fácil.

Pero ya se sabe. A veces, las apariencias engañan…
Y pego estas declaraciones de los directores
“Una película nunca está terminada del todo hasta que no toma forma delante del público por primera vez. Es este hecho el que acaba insuflándole el primer soplo de vida. Y a partir de ese momento, y en cada ocasión en que alguien vuelve a verla, la película sigue creciendo y transformándose y afianzándose en la vida. Se convierte en un ente autónomo que existirá de forma independiente, más allá del control de quienes la crearon.

En el caso de REC, este fenómeno adquirió para nosotros proporciones inusitadas. Desde el principio de su andadura fuimos testigos de cómo nuestra película se reforzaba con cada pase. Cada espectador nuevo que la veía le otorgaba más independencia, más fuerza y vigor para seguir creciendo. Nosotros mismos íbamos descubriendo nuevos secretos, nuevas incógnitas en la trama, nuevas perspectivas. Era como si cada vez se hiciera menos nuestra y más del público. Y, sobretodo, más ella misma.

En muchas ocasiones, mientras presentábamos la película ante públicos dispares, se acercaban a nosotros espectadores con preguntas y matices que nunca se nos hubieran ocurrido. Detalles extraños y aparentemente relevantes de los que ni siquiera éramos conscientes.
Hasta que un buen día nos descubrimos elucubrando sobre los secretos y misterios de lo que nosotros mismos habíamos creado. Queríamos saber más. Investigar las posibilidades de aquello que solo habíamos esbozado. Descubrirlo todo y volver a contarlo.
REC 2 se debe a los espectadores que le insuflaron la vida a su antecesora. A su entusiasmo y a su imaginación. De algún modo, son ellos quienes la han creado.
La culpa es de ellos”.

Jaume Balagueró y Paco Plaza

La fecha del 29 de octubre es buena, ya que El juego del miedo se postergó para Noviembre. Ojalá que se mantenga.

TRAILER:

El Camino hacia la gran Ciudad amurallada

Publicado en Relatos Oscuros con etiquetas , , , , el 10/11/2009 por Daniel
    El Camino hacia la gran Ciudad amurallada

(…) Comí hasta que me dolió la panza y la boca, y me quede totalmente dormido. Me parece que helaba.
Me despertaron unas patadas en la espalda. Antes de abrir los ojos, o mientras los abría, vi los pedazos otra vez y me dieron arcadas. Ahora los pedazos trataban de juntarse, y armaban cuerpos raros: unos pedazos eran alas, otros mostraban dientes, otros eran barullo de una tormenta seca. Escuche risas de los que me pateaban y recién ahí pensé que los salvajes me habían descubierto. Abrí los ojos: eran otros.
Vi que eran otros: les pregunté qué eran y me miraron para decirme que no me entendían. No sé si fue un alivio o una decepción. Estos salvajes eran más sólidos, más bajos, mas plantados, y no tenían espadas sino maquinas parecidas a una ballesta cruzadas sobre el pecho. Por gestos y patadas me levantaron y me hicieron entender que caminara con ellos; debían ser unos veinte y no andaban en fila, sino más bien como manada. Uno, que los mandaba, bastante joven, no mucho mayor que yo, caminaba a mi lado y, cada tanto, se mojaba un dedo y me lo pasaba por la piel, como quien quiere despegar una pintura.
Caminamos todo el día por el paisaje desvaído; al atardecer, cuando vi, a lo lejos, la muralla brillando bajo el sol, recordé las historias que me habían contado en nuestra villa sobre la gran Ciudad que hace tanto acechábamos. En toda la región, solamente la Ciudad podía tener esa muralla.
Seguimos el camino, las murallas subían cada vez más hacia el cielo, eran impresionantes. El anochecer callo y llegamos a la gran puerta de hierro, de unos diez metros de alto y cuarenta de ancho, impedía que salga o entre cualquiera. En las hacer canias hombres blancos vestidos con grandes ropas de metal que la luna reflejaba en ellas. Al llegar unos de mis captores se adelanto y comenzó a comunicarse de una forma muy extraña con el gran hombre de plata. Al poco tiempo de espera la gran puerta se comenzó a abrir hacia el cielo que en estas altas horas se veían las nueves de una vecina tormenta.
Al entrar todo se veía oscuro; miles de antorchas ardían en las calles de la Ciudad. Me llevaron hacia un lugar bajo la tierra; todo era muy oscuro, solo se veía unos pocos metros con la antorcha que tenia este gran hombre de rostro perverso. Tomo unas telas, me las coloco y seguimos el camino.
Abrió una puerta de hierro y me arrojo allí adentró con gran fuerza. Poco se veía en la eterna oscuridad, solo la luna que cuando se asomaba me brindaba la visión espontanea. Un largo cajón con escritos y una fina tela que los cubría, solo eso era lo que se podía ver en este lugar tan chico. Tenebrosos sonidos en la oscura noche se escuchaban; gritos y los llantos del cielo. Al no poder dormir trate de mirar aquellos escritos, eran muy extraños. Tras un largo tiempo mirándolos y queriendo reconocer algo me quede dormido.
La luz del sol me despertó a la mañana siguiente, incomodo con escritos en mi espalda logre dormí un poco, al ver que me desperté el hombre de rostro perverso se acerco y dejo cerca de la puerta de hierro un vasija y una… cosa blanca redonda… que nunca había visto. Al ver que se alejo, tome la vasija que en su interior tenía agua y esa cosa blanca. Bebí el agua y comencé a mirar la cosa blanca, que extraña, era suave y se podía separa con facilidad; le di un mordisco y en mi boca parecía esponjosa, tenía un buen gusto, comencé a comerla lentamente.
Al tiempo que termine de comer la cosa blanca, los hombres de plata llegaron a la puerta, entraron me levantaron y me llevaron hacia fuera. Que grande y hermosa era la Ciudad. Comenzamos a caminar por los pasillos y salimos a una gran choza que era totalmente blanca. De allí salió un hombre vestido con ropas negras y algo muy chico blanco, uno de los hombres de plata comenzó a hablar con este; él me miro a los ojos, se acercó a mí y toco mi frente, al mismo tiempo cerró los ojos y comenzó a murmurar algo que no entendí ni una palabra. Luego el hombre saludo al hombre de plata y seguimos nuestro camino.
Comencé a ver, en lo alto a personas blancas y otras de mi tribu, al llegar a ese lugar lo que mis ojos vieron fue un gran sufrimiento; parecía un lugar de matanza, hombres y mujeres allí arriba, gritando hora tras hora de sufrimiento y dolor. Muchos hombres mirando atentamente a aquellos objetos de sufrimiento, riendo y sacudiendo sus manos. Creí estar en el mismísimo infierno. Que mis ancestros predijeron hace muchos años. Mi padre, mi madre y mis hermanos habían sido capturados por estos engendros. De seguro ya deben estas con mi dios; podres de ellos.
Luego ya do noche me volvieron a llevar a la oscuridad, con los escritos y la tela; me acosté y cerré los ojos. Pensé por un instante, que es lo que me deparara la ciudad.

    - Martín Caparrós and Daniel J. Csich.-

La Granja de la Claudia

Publicado en Relatos Oscuros con etiquetas , , , el 10/11/2009 por Daniel
    La Granja de la Claudia

Era una tarde nubosa de enero, en la granja de “La Claudia”, esta señorita era la dueña de una gran estancia, con su casa y el enorme granero; a su alrededor, un bosque que por la noche parecía espantoso.
Los vecinos no veían a la doña desde hace un gran tiempo, solo se veía a su esposo Alberto que llegaba siempre por noche y se iba al amanecer, él era un hombre rudo, extraño y siniestro a su vez. Un día se escucho un grito de una mujer que venía del granero de la señora, seguido de muchos más aullidos.
Los vecinos corrieron hacia el granero con sus escopetas, pinches, y lo que podrían tener a mono que sirva para defenderse. Al llegar al granero, nadie se animaba a abrir la puerta del granero. Don Thomas, tomo su escopeta y deslizo lentamente la puerta de madera. Al abrirla la vieron allí, con el cuerpo colgado de una soga, ¡Se había horcado!
Don Saiture, el vecino de la doña Claudia, cuando escucho el grito llamo rápido a la policía, salió y aviso a los otros vecinos que había llamado a la policía, que tarde o temprano llegaría un patrullero al lugar.
En unos minutos llego el comisario de turno al lugar del hecho. Pregunto a los vecinos si habían visto algo extraño los últimos días. Los vecinos nombraron al esposo que en este momento no estaba en la casa ni cerca del granero, que era extraño y que nunca se los veía juntos, ni en su propia casa. El comisario tomo un cortaplumas y corto la soga que se enredaba y estrangulaba el cuello de la doña, el cuerpo callo violentamente al piso, como una bolsa de papas. Y al cortar la soga se activo un mecanismo el cual rompió la viga principal del granero, y todo el techo de él, cayó sobre los vecinos, los policías que estaban buscando huellas, marcas entre otras cosas más para solucionar el caso que se presentaba en el granero. Así fue el final, el último día de la vida de los ocho vecinos, él comisario del pueblo, con un par de policías y la doña…

  • ~ Daniel J. Csich ~
  • Creo (Credo Satánico)

    Publicado en Cementerio de Versos con etiquetas , , , , el 10/11/2009 por Daniel

    In nomine Dei nostri Satanas Luciferi excelsi!

      Creo en un solo señor,
      Satán, el todo poderoso dios del fuego,
      creador de la justicia y la venganza.

      Creo en un solo señor,
      Lucifer, el ángel temido por el mismo Dios,
      desde antes de todos los tiempos.

      Satán, Lucifer, Belial y Leviatán,
      temidos y respetados por el mismo Dios,
      por quien fueron condenados.

      Que con su saber y sus creencias,
      lucharon cara a cara contra el cielo.

      Y por obra de su convencimiento
      se hicieron de legiones
      y armaron el ejército de las tinieblas.

      Padecieron y fueron condenados,
      pero resucitaron con más poder
      para acabar a Dios padre.

      Y ahora aparecerán con la gloría,
      para matar pastores y ovejas.
      Y este reino caerá en su final.

      Creo en el Anticristo,
      señor dotado con el conocimiento oculto,
      que procede de las millones de legiones,
      que con los cuatro príncipes,
      recibe el mismo temor y las mismísimo victorias.

      El que hablo con los falsos profetas.
      Creo en la Iglesia de Satán
      que es sabía, poderosa y respetada.

      Confieso que hay un solo bautismo
      para recibir a Satán.

      Espero la resurrección de nuestro ejército
      y la batalla final contra el cielo.
      Ave Satán!

  • - Daniel J. Csich-
  • El Arcángel y La Existencia

    Publicado en Cementerio de Versos con etiquetas , , , , , el 10/11/2009 por Daniel
      …Despertó aquel día,
      tras siglos de un profundo sueño,
      un sueño, que se trasformaba en
      Pesadillas y Terror.

      Pero aquel día despertó,
      salió de la cueva en la que él estaba,
      y se encontró con el fin,
      el Apocalipsis sobre la Tierra.
      Extendió sus alas al viento,
      y se las arranco,
      se saco los ojos,
      sin ningún dolor.

      Y él lo sintió,
      Dios estaba allí arriba,
      viendo como todo se desmoronaba,
      la gente en las calles se mataba,
      y el ruido, el humo y como ardía la llama.
      Y se divierte,
      viendo como lo que le llevo tanto tiempo crear,
      desaparece en tan solo unos pocos minutos.
      Las bombas estallan,
      el fuego incinera todo
      y él allí viéndolo,
      sin hacer nada por el ser humano.

      Por eso arranque mis alas,
      pues ya no quiero estar en los Cielos.

      Por eso arranque mis ojos,
      pues ya no quiero mirar más esta existencia.

  • - Daniel J. Csich -
  • El Hombre y La Fuerza

    Publicado en Cementerio de Versos con etiquetas , , el 02/09/2009 por Daniel
      El Hombre y La Fuerza

      …El hombre es fuerte y valiente,
      pero cuando un hombre se encuentra con una fuerza,
      que él mismo no puede destruir,
      él pierde su valentía y se destruye a sí mismo.
      Dándose por vencido…

  • Autor: -Daniel J. Csich-
  • Histéricas Borracheras

    Publicado en Cementerio de Versos con etiquetas , , el 02/09/2009 por Daniel
      Histéricas Borracheras

      …En las noches de juergas,
      de histéricas borracheras,
      te hundes en el vaso…
      y lo alejas y lo acercas,
      buscando en ti el camino.
      Navegas por aquel mar de cerveza
      en búsqueda de la isla de las riquezas,
      el amor y la justicia.
      Pero solo encuentras
      en aquel mar de cerveza
      la isla de la pobreza,
      el odio y la injusticia.
      Al divisarla te alejas,
      más y más por aquel mar.
      Hundiéndote cada vez más
      por cada vaso que bebes en el mar
      y cada vaso que vives en él,
      en estas noches de bohemia
      de histéricas borracheras…

  • Autor: -Daniel J. Csich-
  • Hay Veces…

    Publicado en Cementerio de Versos con etiquetas , , , el 02/09/2009 por Daniel
      Hay Veces…

      …Hay veces que,
      hay veces que miramos al mundo tal y como es.
      Y hay otras veces que,
      lo miramos como nosotros quisiéramos que sea.
      Hay veces que,
      recordar a un amigo que ya no está,
      nos lleva a buscar en lo profundo de nuestros corazones, aquellos momentos y aquellos días en los que él todavía estaba.
      Y eso lo hace reencarnar,
      reencarnar de una manera diferente,
      reencarnar en nuestros corazones,
      pero él vuelve y cada vez que lo concibe,
      nos hace sentir que hay que continuar
      y seguir en el camino…

  • Autor: -Daniel J. Csich-
  • El Apocalipsis

    Publicado en Cementerio de Versos el 02/09/2009 por Daniel

      El Apocalipsis
      …El Infierno se acerca,
      pronto, muy pronto estará aquí,
      Lluvias Acidas, Tormentas de Fuego y Arena,
      Vientos descomunales
      en todos sus compases.
      Y entonces llegara el día,
      el día en que no amanezca,
      y el caos se sembrará en la tierra,
      en los ríos, en los mares y los océanos.
      Y aquel día ha llegado,
      aquel día que nadie esperaba,
      el día final,
      el apocalipsis…

  • Autor: -Daniel J. Csich-
  • El Rito

    Publicado en Relatos Oscuros con etiquetas , el 24/08/2009 por Daniel

    El Rito

    Llegue a la aldea y vi aquellos signos en la pared y supe que estaban preparando mi muerte, desde que he llegado a este pequeño pueblo rodeado de verdes bosques, sospeche que algo me sucedería, no fue solo la impresión que le daba la noche al pueblo, tan tenebrosa y sombría. Ni siquiera las palabras entreoídas al pasar cerca de una puerta, al volver de mis largos paseos por los alrededores del lugar. Fue sobre todo el encuentro con restos de huesos en el bosque, a pesar que yo jamás los había visto en la noche, pese a acostarme tarde; las extrañas formas circulares que quemaban el suelo, las hogueras, los restos de pequeños animales que me pusieron en alerta y me hicieron poco a poco ir prescindiendo de mis largas caminatas antes tan reconfortantes. Se bien que no podía presidir de la plaza como maestro rural, sin crear sospechas, tampoco podía regresar mi querido pueblo de la frontera, con las manos vacías y un fracaso como resultado del primer trabajo decente que me había surgido en años; por eso me decidí a esperar, a sospechar de cada uno de mis alumnos, a aprender a ver más allá de aquellas ancianas que caminaban por las calles, siempre enojadas con una aparente docilidad y una expresión de profundo dolor que se refleja en sus rostros y en sus andares tan lentos y como flexibles pese a la edad que tiene que arrastrar.

    Me decidí a esperar, velando cada noche, encerrado en esta húmeda y vieja casona, apenas sin dormir y vigilando siempre el oscuro cielo nublado por ver si podría distinguir una luz en el bosque, las huellas de alguna hoguera, algo que me sacara de una vez mis dudas, aunque solo fuera para caer en algo mas terrorífico de esta espera sin sentido. Por eso cuando vi aquellos signos en la pared supe que estaban preparando mi muerte. Fue así de fácil una revelación que me liberaba de la angustia anterior pero que me dejaba aun más confundido y asustado, estaba claro no sabía porque pero estaba claro aquellas señales circulares en una esquina de la casona marcaban un punto de encuentro, el momento esperado por los habitantes de la aldea para cumplir uno de los ritos terroríficos y  que se produciría aquella noche con mí sangre. Más tarde supe que me estaban preparando para aquella fecha, que yo era tan solo uno de la larga cadena que esa presentía una amenaza desde mi llegada a la aldea, estaba prevista que mi sospecha y mi temor era conocido por todos y que estaban esperando una señal, una fecha concreta para venir a buscarme y yo sin saberlo la proporcione con gran facilidad.

    Aun con un leve pero insoportable dolor de cabeza y un malestar en la boca del estomago, sigo sintiendo esa angustia, este miedo fuera de control que me produce escalofríos y lo distingo claramente de la humedad y el frio de la noche de la vieja casona. Una pastosidad en la boca y un hormigueo constante me hacen tomar conciencia de lo que ha pasado; tengo una terrible sed. Me levanto despacio y apoyo los pies descalzos en el suelo donde noto una profunda y lejana respiración como si la tierra reconociese mi presencia y me quisiera acompañar o como si me marque un ritmo desde lo profundo de la tierra que hubiese que seguir con voluntad. Apoyo los pies en el suelo con la certeza que todo está ya preparado; vuelvo a oler el vaso que se encuentra a mí izquierda en la mesa de luz sin duda –como llego a la botella de Pablo Esseiros es algo fácil de entender- que pretendían con ello, me llena de una angustia oscura y siniestra. Retumba bajo mis pies el suelo como si de un lejano cantar se tratara mientras resisto a mí sed y logro convencerme que mejor es seguir en pie, de que si me tomo otro vaso de whisky podre acabar con todo de una vez por todas y así liberarme de este temor por lo desconocido de este temblor que no se bien si es real o si es producto de mí imaginación o una secuela mas de esta intoxicación provocada. Guiado por una extraña fuerza interior avanzo por la habitación tambaleándome como un enfermo recién levantado de un coma de veinte años, con la mente ocupada para descifrar el código secreto de aquel sonido lejano mientras mis manos se sostiene del marco de la puerta, luego al de otra y consigo salir a la oscura y fría noche que me deja y que me hace sentir la fatalidad de mi destino, pero me hace a la vez comprender que aun tengo tiempo de escapar y que no volverán por mí hasta que acabe la fiesta nocturna y comience el ritual como un rito de carne y sangre, de purificación y de pecado.

    Me tambaleo por las calles de la aldea y busco una salida hacia el bosque que no me conduzca hacia las hogueras prendidas que ahora sí, resplandecen en la oscura noche. Entre tropiezos con arcadas y una terrible sed que me asecha, logro contener mí miedo y sigo avanzando, me caigo y me vuelvo a levantar y sigo el oscuro sendero que me marca el destino. Camino con la desesperación del perseguido y con la certeza del condenado mientras un color rojizo se va apoderando del cielo y noto como el suelo tiembla cada vez más cerca bajo mis pies descalzos ya sangrantes por las piedras y las ramas que me he cruzado en el camino. El estruendo subterráneo es cada vez mayor, siento como todo me da vueltas, como la llamada se hace cada vez más cercana y sin saber ¿Cómo? o ¿Porque? soy arrastrado por este temblor, horrendo y tenebroso. Me siento arrastrado e intentó esconderme en unos matorrales, me arrastro en el barro producido por una leve llovizna de Abril, me acerco a un claro del bosque y mí sangre se detiene al contemplar la visión que muestran mis cansados ojos entre las hogueras y el humo de olores crueles y sugerentes. Humo en el aire, caras deformadas y terribles gritos de gozo y terror, cuerpos retorcidos que vuelven y se juntan, se separan y se vuelven a unir en una desesperante orgia carnal, labios que muerden y besan, que escupen, labios carnosos que incitan al sexo y a la más cruel violencia. Pechos descubiertos, saltos entre las hogueras, ojos desorbitados en un trance completo, olor a carne podría y flores de cementerio, a hojas caídas y sudor de mujer entre las sabanas, largos cabellos azotados por el viento de la noche, lluvia que cae en las espaldas arqueadas, sabor dulce de pecado, sabor amargo de fluidos corporales, luz amarilla, roja, negra, luz de las hogueras, cuerpos muertos, cuerpos vivo y muertos, cuerpos que viven y que mueren, cuerpos que caen y se levantan y se golpean, azotes y mordiscos, besos y caricias, abrazos desesperados y una confusión caótica de belleza y pasión, griteríos interminables en torno a una figura estática y sublime que difiere entre las otras, rodeada de un color rojo deslumbrante que hace destacar su imponente cuerpo de diosa tras las deformes apariencias a su alrededor, figura que se eleva hacia el cielo oscuro y sombrío, que flota en un circulo trazado del suelo que mira y no ve, que se superpone a todo y rige a todo, que desencadena y excita, que aterra y seduce y que pronuncia oscuras palabras en una voz susurrante y lejana que apenas se logra distinguir entre los interminables griteríos y el terrible sonido de la tierra en movimiento que acompaña a esta danza macabra y rodea en vibraciones a la figura central de este Rito –“Hómeo Curpo de Terra, Meu cansao Explito, Explito une expersone morta”- que susurra en la lejanía, las palabras que llegan hasta mi oído y hacen que de pronto se haga un silencio entorno a mí. Ya tan solo se escuchan las palabras para mí pronunciadas y el profundo latido de la tierra, veo líquido vital que corre y me rodea y me hacen avanzar en cortos pasos entre las figuras que se retuercen ante mí, que me hacen avanzar entre las hogueras y las brazas ardientes, sintiendo una quemazón en la planta de mis pies descalzos, matar por no morder, con sus ojos en el cuerpo desnudo que flota en el circulo y que ahora me extiende los brazos, me aproximo a ese cuerpo pálido y sudoroso, ese cuerpo femenino que me llama entre susurros, que me extiende sus curvas y sus bien formadas caderas, sus pechos duros y arrogantes, ser la mejor mujer que por fin alcanzo y se entrega a mí dentro de este círculo dibujado con fuego en la tierra y el suelo que nos acompaña con sus cada vez mas fuertes latidos. El temblor de la tierra me acompaña mientras la poseo, noto como se retuerce bajo de mí, como con los ojos cerrados gime de placer bajo mí cuerpo, me clava sus largas uñas en la espalda y el dolor es agradable, se acerca a mí y me muerde el hombro, mientras mana la sangre el dolor es exquisito, miro nuestras piernas que se mueven al compas de la tierra, miro la sangre en su pubis de la virginidad perdida y siento un terrible dolor insoportable e indescriptible y estallo en un grito de terror al mirar sus ojos por fin abiertos y ver cómo me observan esas pupilas de un color negro y a su alrededor un rojo incandescente, esos ojos encendidos que se burlan de mi terrible sufrimiento, me aparto de su cuerpo y descubro que las manchas de sangre de su vagina son mías, descubro en su vulva, entre el semen y la sangre unos agudos dientes, unos dientes tan amenazantes como su mirada, unos dientes que ya han logrado su objetivo y pierdo el conocimiento mientras contemplo aterrado, mientras me desangro, su cuerpo perfecto y su oscura mirada que viaja entre mis eternos sufrimientos, eligiendo a su antojo de entre mis recuerdos más ocultos, aquel que se apropiara como alimento.

    Desperté con una angustia y una dolorosa impresión de haber sido machacado, mis huesos crujieron más de dos semanas, las cicatrices producidas aquella noche me duraron varios meses, a partir de ese momento me he dejado llevar por la vida, sin responder a ningún otro estimulo externo, no me extraño levantarme de la cama de la vieja casona y que me atendiesen todas las ancianas de la aldea con un cariño antes desconocido, tampoco me sorprendió demasiado seguir recibiendo el sueldo mientras la escuela no funcionaba y yo me dedicaba a vagar por el bosque, buscando él porque sigo con vida y respiro la brisa de cada mañana, no podre saberlo nunca. Pero cuando contemplo las pequeñas cicatrices que están en mí hombro, mí espalda y que rodean mí pene, me siento vivo y presiento que jamás podre ser feliz como lo fui aquella noche que guardo entre mis más horrendas pesadillas. Ahora solo vivo con el temor y la esperanza de volver a encontrarme con aquel demonio de piel de mujer, suave y pálida de ojos indescriptibles y entrañas húmedas y expectantes, aunque esta vez su vaginal mordedura me adsorba por completo a lo más profundo de su satánica presencia.

    ~ Daniel J. Csich ~

    Sangre helada

    Hazme guía de tú mano, un fuerte mástil de proa que avance sin miedo al peligro. Conducirme de una vez, a las inocuas arcas sagradas. Llévame al interior cálido de tu cuerpo. Abraza el espectro perdido que amaste y regrésalo a salvo a estas, mis carnes putrefactas. Los gusanos atienden atónitos estas suplicas eternas. Clamo por un susurro. Una palabra de tu boca para que el infierno se congele.

    De “Anatema Carmesí – Legado Hereje Vol. I”

     

    Notas Posteriores:

    Han pasado veinte años desde aquel rito macabro y sangriento. En este tiempo que ha transcurrido, no volvió a suceder nada, he recorrido por completo el bosque en búsqueda de una respuesta y solo he encontrado las hogueras ya extintas y algún que otro símbolo quemado en el suelo, pero nada, nada de nada, ni siquiera una señal, nada que conteste mis preguntas.

    Todavía pienso en aquella figura que se entrego a mí aquella noche. Hay noches en las que no consigo dormir, noches en las que vuelvo a escuchar y sentir los pequeños temblores de la tierra pero al salir de la vieja casona en búsqueda de mí bella dama se calman. Todavía trabajo en la escuela, pero nunca deje de sospechar de la gente del pueblo, antes eran tan amargos como horrendos, con expresiones poco amigables; ahora todo el mundo con el que te cruzas te saluda o emite una expresión de amistad. Ya muchas de las ancianas de la aldea han muerto por enfermedades y el mismo tiempo. He pensado en volverme a mi pueblo pero presiento, que algún día me volveré a encontrar con mi querida la cual nunca supe su nombre y nunca me lo he preguntado; o moriré sin volverla a ver; el destino lo dirá.

    Fin

    ~ Daniel J. Csich ~